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| Enviado por Centro de Estudios Gardelianos | ||||||||||
| Thursday, 15 de March de 2007 | ||||||||||
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Conocida es la tendencia de Gardel a modificar los versos que iba a cantar. Los ejemplos son innumerables y obedecen a diversos motivos. Podrían nombrarse a manera de ejemplo los cambios efectuados sobre el verso original de “La Gayola”, “Tango Argentino”(1), “Muñeca Brava” (2) las diferencias en las distintas versiones discográficas de “Haragán”, “Como Todas” o “La Cumparsita” (donde omite la estrofa que comienza “sin embargo yo siempre te recuerdo”, que había cantado en una versión anterior) y tantas otras variantes que nunca podremos determinar.
Sobre esto, cabe citar la carta que le enviara Armando Defino el 3 de junio de 1932, comentando la presentación de Gardel en Radio Colonial de París el 25 de Mayo, en la que menciona la interpretación del estilo “Amargura” donde “has introducido algunas modificaciones que lo hacen interesante y novedoso”(3); aunque nunca sabremos en qué consistieron, no podemos descartar la posibilidad de que afectaran no sólo el aspecto musical sino también a los versos. Sus intervenciones no eran caprichosas. Por el contrario, enriquecieron y mejoraron en mucho su repertorio. El uso de la palabra exacta en el momento oportuno –que frecuentemente vemos en cartas y reportajes- fue una de las características innatas del Morocho. Gardel cantaba para su público y debía hacerlo con su ritmo musical, sus ropas, sus gestos y también su vocabulario. Y los poetas, lejos de molestarse por las correcciones, también las hallaron acertadas. Otras fueron las razones -que muestran la magnitud de su figura ya en aquellos años- que lo llevaron a modificar “Bajo Belgrano”, donde García Jiménez debió reemplazar “están de asado y canta Gardel” por “están de asado, baile y cantor” -aún cuando el stud no es el lugar apropiado para el baile-, o “Corrientes y Esmeralda” -tango que nunca llevó al disco, pero cantó en 1933-del que la tradición cuenta que en vez de finalizar con “Cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel”, el lo hacía con “cualquier cacatúa sueña con la pinta de Charles Boyer”(4) o de “Maurice Chevalier” según otras versiones. Estos cambios no se limitaban al cuerpo de la poesía, sino que en oportunidades afectó también a los títulos. A sus instancias “Percanta que me amuraste” pasó a llamarse “Mi noche triste”(5) y “Cuna de los bravos Treinta y Tres” se transformó en “La uruguayita Lucía” (6). Con Alfredo Le Pera a su lado, la historia fue diferente. No se trataba de un autor más, sino de “su otra mitad”, su colaborador, su mano derecha, su persona de confianza. De personalidades muy distintas, es indudable que se entendían para trabajar. Sin embargo, “Le Pera tenía que escribir a veces una docena de letras antes de que aquél le diera su conformidad (...) Las exigencias de Gardel eran inconcebibles”(7). Como es natural, los temas fueron sufriendo variantes, y no podemos determinar hasta qué punto se debieron a la inspiración poética del propio Le Pera o a sugerencias de Gardel. Sólo se conoce el caso de “Mi Buenos Aires Querido”, tango que inicialmente iba a dar comienzo con “El farolito de la calle en que nací”, pero Gardel no estaba totalmente conforme con ese comienzo, por lo que decidió incorporar “Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrá más penas ni olvidos”, versos que originariamente se encontraban solamente al final de la obra (8). En oportunidades, no se trataba de reemplazar una palabra por otra ni de reiterar un verso, sino que se encontraban ante la necesidad de rehacer la poesía en su totalidad. Tal es el caso de la canción “El Rosal” de Gerardo Matos Rodríguez y Manuel Romero que Gardel interpreta en “Luces de Buenos Aires” y que, según menciona una vieja publicación imposible de identificar por la carencia de tapas y de hojas, el autor debió modificar por pedido del Zorzal:
Ana Turón. Nota: Esta es la primera parte de un artículo que hemos dividido en dos partes. La otra parte será publicada en el futuro en esta misma sección. REFERENCIAS: (1) BENEDETTI, Héctor Ángel: “Las Mejores Anécdotas de Tango y otras curiosidades”. Ed. Planeta, 2000, pág. 149 (2) FLORES, Rafael: “Carlos Gardel: Tango inacabable”. Ed. Abrazos, Alemania,2007, página 68 (3) DEFINO, Armando: “Carlos Gardel: La verdad de una vida”. Cía. Gral. Fabril Editora S.A., Bs. As. 1968, pág.85. (4) RUSSO, Juan Ángel y MARGEPÁN, Santiago: “Letras de Tango”, Ed. Basílico 1999, pág. 146 (5) BENEDETTI, Héctor Ángel. Ob cit. Pág. 110: (6) RUSSO, Juan Ángel y MARGEPÁN, Santiago. Ob. Cit, pág. 92. (7) TUCCI, Terig: “Gardel en Nueva York”. Webb Press Nueva York, 1969, pág. 134 (8) TUCCI, Terig: Reportaje presumiblemente de “Siete Días” o “Gente” c. 1970.
Comentarios de usuarios
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Para dejar un comentario tenés que estar registrado, y además estar conectado. Lamentablemente hemos dejado de aceptar nuevos registros Escrito por Papusa el Saturday, 31 de March de 2007 Carlitos Gardel añoso, Carlitos Gardel añoso, con el cabello canoso pero tenerte, tenerte. (de "Milonga para Gardel") Cuanto mas conozco del morocho mas lo amo...Y MAS LO EXTRAÑO! Escrito por Nali el Friday, 16 de March de 2007 Antes que nada, agradezco a Sentir Tango, que me estén enseñando dia a dia, cosas que jamas sabría, si no fuera por las notas interesantes que leo en éste sitio. En cuanto a la nota, mi comentario, puede que sea pobre, pero espero comprendan, que estoy dando mis primeros pasos en éste mundo, tan increible y apasionante. Saludos Escrito por Lauragil el Friday, 16 de March de 2007 Realmente es muy interesante Sería muy complejo hacer un análisis de qué letra cambio por otra,(ya que cambio estrofas enteras), porque realmente el cantaba todas y muy bien; y es puesto como ejemplo en las clases de canto, tanto por su forma de respirar, de pausar, de articular,de interpretar y sobre todo de hacer resonar;supongo que lo hacía mas por poner algo de él, que por aprovechar su potencial al máximo.
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