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Enviado por NiCo   
sábado, 17 de febrero de 2007

Inauguramos la sección de articulos en la que los usuarios podrán enviar cualquier texto de ficción de su autoría. Incluiremos cuentos, poesía, personajes imposibles, fábulas, etc... siempre en torno a la temática tanguera. Como prólogo a esta sección, les invito a leer este fragmento del Primer Manifiesto del Surrealismo escrito en 1924 por André Breton, que viene a ser algo asi como una apología de la imaginación. Espero que su lectura resulte estimulante.

 

Tanta fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más precario, en la vida real, naturalmente, que la fe acaba por desaparecer. El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento de su sino, examina con dolor los objetos que le han enseñado a utilizar, y que ha obtenido a través de su indiferencia o de su interés, casi siempre al través de su interés, ya que ha consentido someterse al trabajo o, por lo menos no se ha negado a aprovechar las oportunidades... ¡Lo que él llama oportunidades!

Cuando llega a este momento, el hombre es profundamente modesto: sabe cómo son las mujeres que ha poseído, sabe cómo fueron las risibles aventuras que emprendió, la riqueza y la pobreza nada le importan, y en este aspecto el hombre vuelve a ser como un niño recién nacido; y en cuanto se refiere a la aprobación de su conciencia moral, reconozco que el hombre puede prescindir de ella sin grandes dificultades. Si le queda un poco de lucidez, no tiene más remedio que dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le parecerá maravillosa, por mucho que los cuidados de sus educadores la hayan destrozado. En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo; el hombre hace suya esta ilusión; sólo le interesa la facilidad momentánea, extremada, que todas las cosas ofrecen. Todas las mañanas los niños inician su camino sin inquietudes. Todo está al alcance de la mano, las peores circunstancias materiales parecen excelentes. Luzca el sol o esté negro el cielo, siempre seguiremos adelante, jamás dormiremos.

Pero no se llega muy lejos a lo largo de este camino; y no se trata solamente de una cuestión de distancia. Las amenazas se acumulan, se cede, se renuncia a una parte del terreno que se debía conquistar. Aquella imaginación que no reconocía límite alguno ya no puede ejercerse sino dentro de los límites fijados por las leyes de un utilitarismo convencional; la imaginación no puede cumplir mucho tiempo esta función subordinada, y cuando alcanza aproximadamente la edad de veinte años prefiere, por lo general, abandonar al hombre a su destino de tinieblas.

Pero si más tarde el hombre, fuese por lo que fuere, intenta enmendarse al sentir que poco a poco van desapareciendo todas las razones para vivir, al ver que se ha convertido en un ser incapaz de estar a la altura de una situación excepcional, cual la del amor, difícilmente logrará su propósito. Y ello es así por cuanto el hombre se ha entregado, en cuerpo y alma al imperio de unas necesidades prácticas que no toleran el olvido. Todos los actos del hombre carecerán de altura, todas sus ideas, de profundidad. De todo cuanto le ocurra o cuanto pueda llegar a ocurrirle, el hombre solamente verá aquel aspecto del conocimiento que lo liga a una multitud de acontecimientos parecidos, acontecimientos en los que no ha tomado parte, acontecimientos que se ha perdido. Más aún, el hombre juzgará cuanto le ocurra o pueda ocurrirle poniéndolo en relación con uno de aquellos acontecimientos últimos, cuyas consecuencias sean más tranquilizadoras que las de los demás. Bajo ningún pretexto sabrá percibir su salvación.

Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas.

Únicamente la palabra libertad tiene el poder de exaltarme. Me parece justo y bueno mantener indefinidamente este viejo fanatismo humano. Sin duda alguna, se basa en mi única aspiración legítima. Pese a tantas y tantas desgracias como hemos heredado, es preciso reconocer que se nos ha legado una libertad espiritual suma. A nosotros corresponde utilizarla sabiamente. Reducir la imaginación a la esclavitud, cuando a pesar de todo quedará esclavizada en virtud de aquello que con grosero criterio se denomina felicidad, es despojar a cuanto uno encuentra en lo más hondo de sí mismo del derecho a la suprema justicia. Tan sólo la imaginación me permite llegar a saber lo que puede llegar a ser, y esto basta para mitigar un poco su terrible condena; y esto basta también para que me abandone a ella, sin miedo al engaño (como si pudiéramos engañarnos todavía más).

André Breton

Fragmento de su “Primer Manifiesto del Surrealismo”, escrito en 1924


Comentarios de usuarios

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Escrito por bardo38 el lunes, 05 de marzo de 2007

Al imaginar una fantasía, de inmediato se comienza a vislumbrar la extraña posibilidad de que quizás fuese posible. Sea cual fuere el ilusorio objetivo. Seguramente que si captó algo de nuestro interés, en otro momento volverá para preguntarnos si le daremos entidad como para iniciar un plan estratégico destinado a su gestación. Pero la realidad es que amamos la idea del amor, pues en lo intangible se encuentra la verdad primordial. En la larga escalera de la evolución nos encontramos apenas en el segundo o tercer escalón. Aun estamos a milímetros mas cerca de los primates que los millones de kilometros que nos separan del verdadero ser humano. Tengamos paciencia, ya ustedes me darán la razón cuando dentro de unos 325 millones de años vean que nos hemos convertido en seres mucho mas espirituales. Hoy nos preocupamos mucho por una pantalla de plasma. Solo esperen y luego vengan a verme. Chau.




Escrito por Papusa el martes, 20 de febrero de 2007

Exacto. La libertad, el amor, la auto-realizacion...necesitan de la imaginación. El mundo que hemos CREADO reduce la imaginación a una pieza de museo. Aguante la imaginación!

la papusa del trocen-




Escrito por LisaG el domingo, 18 de febrero de 2007

This text was a wonderful choice! I remember having read it long time ago when I was in university, but I had never thought of how deeply linked its ideas are to tango. I mean the concepts of freedom and imagination. They are 2 concepts that are very much misunderstood, and we take them for granted. Let's wake up. I think tango can help us.

Thanks a lot for stimulating me so deeply.
Lisa



 
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