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Enviado por Enrique Binda   
martes, 26 de diciembre de 2006

Aún el más elemental libro de historia universal de nivel secundario, no sólo contiene un cúmulo de datos basados en documentos indubitables, sino que ofrece además una ponderación de los sucesos, denotando su valor y efecto instantáneo en la época, así como la relación guardada con el pasado e influencia en el futuro.

Curiosamente, los dedicados a "historiar" el tango suelen diferenciarse en ambos aspectos, pues escasean los "datos" fehacientes, al tiempo que tales obras no brindan justificación acerca de la importancia que habría tenido el hecho narrado, en la evolución del género. Uno de los motivos de estas falencias, podría ser la razón que habitualmente autoriza a los autores para escribir o hablar: lo hacen, pues  hay consenso respecto que "saben" del tema. Basta en consecuencia el peso de su fama,  para acreditar veracidad a las opiniones.

También en este aspecto surgen diferencias con los historiadores de otras temáticas, quienes adquieren sus conocimientos hurgando en documentos, para luego interconectar los resultados plasmando lo que se llama una "reconstrucción histórica". Así satisfacen la obligación que se espera de ellos, en cuanto comprobar, explicar, justificar los "por qué", los "cuándo", los "por quién", etc. En resumen, se afanan en conocer los entretelones de las épocas, para poder así evaluar en tal contexto las consecuencias derivadas de un hecho en sí.

En cambio, usualmente la "sabiduría" en materia tanguera se basa en el acopio de ciertos datos, a los cuales se les asigna gran poder clarificatorio, cuando en realidad serían herramientas auxiliares de un historiador, pues por sí sólos son insuficientes para comprender la magnitud de los sucesos. También se confunde conocer un aspecto en particular, por ejemplo autorías, con saber genéricamente "de tango". Con lo cual, quizá sin darse cuenta se está asignando al personaje idoneidad en  todas las otras facetas, épocas, estilos, etc.

Así por ejemplo, alguien que conozca de memoria los creadores de cien tangos, ya "sabe algo". Quién está en condiciones de recitar los compositores y autores de mil, ya pasaría a ser alguien "que sabe mucho de tango". Con tal enfoque, mi computadora sabría entonces más que nadie, pues brinda a quien se lo pregunte los autores, editorial, dedicatoria de la partitura, fecha, etc., de aproximadamente veinte mil tangos. Y sin olvidos ni equivocaciones.

Pero por suerte, a ella todavía no se le ocurrió escribir un libro de historia. Ni podría nunca hacerlo, pues es incapaz de efectuar la necesaria conexión, interrelación de causas y efectos, que refleje y explique los diversos aspectos de algo tan complejo como el fenómeno cultural, social y económico que se esconde bajo la palabra "tango".

Como otra particularidad, usualmente se pretende complementar y enriquecer la exposición mediante la utilización intensiva de la anécdota, confundiendo su rol con el del "acontecimiento histórico" de real importancia y fehacientemente verificable.

En resumen, el desarrollo de los temas es habitual que se reduzca a glosar una serie de datos sin meritorio peso histórico, obviando brindar el paso siguiente: extraer de ellos las explicaciones o conclusiones que habrían posibilitado comprender y valorar los sucesos.

Afortunadamente, existen fuentes documentales que permiten estudiar el fenómeno sociológico-musical llamado "tango", desde las últimas décadas del siglo XIX en adelante. Entre ellas pueden enumerarse los diarios y revistas de la época, así como el material disponible tanto en el Archivo General de la Nación como en el Archivo Policial.

Como contrapartida, su hallazgo implica trabajosas y prolongadas búsquedas. Quizá por ello, al discurrir sobre tango suele  echarse mano a falibles testimonios orales. O como otra inadecuada variante, se brindan aparentes datos que resultan inverificables por no mencionarse su procedencia, siendo el lector forzado a "creerlos". Y aún cuando se indica el origen, es común hallar citas "circulares"  cerradas en sí mismas sin que nadie aporte el documento avalatorio: Fulano cita a Mengano, quien cita a Zutano que casualmente... ¡cita a Fulano!. Puede pensarse "¿Cómo no va a ser cierto, si tres prestigiosos autores lo afirman?"... Nótese: lo afirman, pero no lo prueban. Y tratándose de historia debe probarse; si no, estamos ante teorías o literatura.

Por ejemplo, ¿"Quién no sabe" que el tango "El Entrerriano" se compuso en 1897 en casa de María La Vasca, calle Europa 2721?... Todo el mundo parece estar enterado, aunque nadie ha precisado dónde consta fehacientemente tal información. Rastreando hacia atrás, se llega al libro de los Bates quienes la dan como verdad revelada. Pero hete aquí que los documentos indican no haber tenido dicha dama su establecimiento en tal dirección sino hasta 1905. Con lo cual, "El Entrerriano" se compuso a partir de ese año, o si fuese de 1897, fue creado quién sabe dónde.

Detalle que nada importaría a la historia "grande" del tango, esto es, su carácter de fenómeno socio-cultural masivo. Quienes evidencian carecer de esta visión globalizante, ante la necesidad de mostrar erudición son proclives a generar supuestos hitos fundamentales, los cuales a la luz de un estudio integral de época pasan a ser meras anécdotas intrascendentes.Ante la importancia habitualmente asignada a la creación de "El Entrerriano", cabe preguntarse qué hubiera pasado si no hubiese existido. ¿Quizá el TANGO como género, habría desaparecido o no alcanzado su destino de grandeza, incluso internacional?... Por supuesto que no; simplemente hubiese carecido de otra buena composición, dentro su vastísimo repertorio de excelentes temas.

Enrique Binda


Comentarios de usuarios

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Escrito por AmantesDelTango el miércoles, 24 de enero de 2007

Estimado Señor Binda. Gracias por su comentario y coherencia. En mi opinion, lo mas dificil de manejar, mas que las pruebas concretas sobre los hechos historicos, es manejar el EGO. Y por no poder manejar su EGO muchos historiadores completan lo que falta a la realidad con su imaginacion, y si pueden aparecer como participes necesarios de esa historia...mucho mejor. Confiemos que aparecera alguien con rigor cientifico respecto al tango y de esa forma aportara...
Gracias..
EDU AMARILLO




Escrito por tangosalon el martes, 02 de enero de 2007

Alegra leer un artículo que apunta a la búsqueda de la verdad, al espíritu investigativo. Suele ser habitual escuchar hablar a algunos milongueros afirmando que bailaron en Hansen, por ejemplo, cuando está confirmado que Hansen nunca fue casa de baile. Y ni referirse a la fecha que cerró este restaurante, que delataría en aquellos por lo menos cien años de vida. Pero en el afán de saber también debemos ser cuidadosos. Por ejemplo: ¿existe alguna película que demuestre cómo se bailaba realmente el canyengue a comienzos del siglo pasado? A veces, que no exista ese documento no significa que no haya existido esta danza; menos aún, que haya sido un invento de los años '40. Lo que sabemos, al menos, es que algo se ha escrito y que ciertamente no se habría bailado como en la actualidad. De todos modos, aplaudo que se estudie este entramado tan confuso que es el origen del tango, que hablemos de él, para mantenerlo vivo, para llegar a su entraña.




Escrito por Xime el jueves, 28 de diciembre de 2006

Es muy grato leer su artículo. Su exposición, sustenta una base argumental respecto de la rigurosidad a tener cuenta, cuando abordamos relatos con las "verdades del tango". Lo sostenido me parece valido e iluminador, tanto para quienes escriben como para sus lectores. En mi afan de búsqueda, he visto muchos artículos que se sienten con "letra muerta" toda vez que prolifera una serie de datos sin alguna hipótesis de trabajo explicativa, aun cuando, ésta sea humilde y tentativa.
¿Será el peso del prejuicio con los intelectuales, el que no ha facilitado una apertura de esos vasos comunicantes con la historia del tango? ¿Será que la anécdota ha llegado a sustituir "el acontecimiento histórico" por cierto celo, de que sean otros quienes hablen de su historia, revelando con cierta propiedad sus secretos de época? No lo se. Siempre es interesante tener a disposición trabajos serios de exploración. Aquí, se percibe una columna vertebral que habla con conocimiento y coraje.



 
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