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Enviado por Oscar Conde   
viernes, 06 de julio de 2007
En 1930 la pobreza extendida por todo Buenos Aires reclamaba una voz capaz de interpretar lo que estaba sucediendo y la encontró en Enrique Santos Discépolo y en su tango Yira… yira…. La composición de este tango –Discépolo compuso también la música– fue fatigosa y larga para él.

Las primeras ideas surgieron en 1927, con el fracaso de su primer tango (Qué vachaché, 1926) a cuestas, “en medio de las dificultades diarias, del trabajo amargo, de la injusticia del esfuerzo que no rinde, de la sensación de que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos”. Ante tales palabras del autor, no puede pensarse Yira...yira... como un mero drama particular. En todo caso, refleja la perspectiva de un hombre ante el desengaño de comprender un orden del mundo nefasto, ante la situación de extender su mano y no hallar respuesta alguna; en suma, la perspectiva de la desesperanza. Por un lado, está la desorientación vital, lo que en el lenguaje de todos los días sería “no saber para dónde agarrar”; por otro, la pobreza, que acecha en datos tan subrepticios como la yerba secada al sol para volver a ser usada o la rajadura de los zapatos. El protagonista de Yira... yira... (como el de otros tangos de Discépolo) se halla inmerso en un mundo hostil, sin amor, en el cual rige escandalosamente la indiferencia.

En Yira... yira... se juntan el drama social y el drama individual. Es el discurso de un fracasado que intenta “avivar” a otro igual que él. El fracaso es así exhibido sin pudores, sea porque se trata de un fracaso colectivo, sea porque la intención es didáctica.

El mensaje es escéptico. Dos estrofas estructuradas como cláusulas temporales presentan la anáfora “cuando” para describir una situación vital límite. Ante una perspectiva económica desesperante, y cuando ya se ha perdido la fe, es posible tomar conciencia de “la indiferencia del mundo”. Las imágenes de la segunda estrofa son conmovedoras: un hombre toca timbres hasta que sus pilas se secan y dejan de sonar, y lo hace buscando a otro que lo abrace en el momento de la muerte; una persona que se ha esforzado toda su vida es abandonado a su suerte; alguien próximo a morir ve cómo sus deudos se están probando su ropa. La advertencia ha sido hecha: cuando el destinatario del discurso se encuentre en alguna de las situaciones descriptas, recordará a ese idealista desengañado que metafóricamente supo “ladrar” su rabia.

El estribillo presenta la metáfora del mundo dando vueltas como representación de la falta de solidaridad, como muestra de que la vida continúa pase lo que pase, como confirmación de que en los momentos más trascendentes todos estamos solos.

Si en Qué vachaché el protagonista es tratado de ingenuo por la mujer que lo está echando de casa, en Yira... yira... ese mismo idealista es el que deja de creer, porque se da cuenta de que “los hombres son unas fieras”. Estas palabras literales de Discépolo no pertenecen a la letra del tango, sino que fueron extraídas de un diálogo que mantuvo con el cantor Carlos Gardel y que está filmado. En efecto, en 1932 el director Eduardo Morera (1906-1997) filmó quince cortos (cinco de los cuales se han perdido), curiosos precedentes del actual video-clip, en los que Carlos Gardel interpretó otras tantas canciones –la mayoría, tangos– con la finalidad de que fueran exhibidos en los cines antes de los largometrajes. Uno de estos cortos está dedicado a Yira... yira... y posee el plus de iniciarse con ese diálogo memorable entre el cantor y Discépolo:

Gardel: Decíme, Enrique... ¿Qué has querido hacer con el tango Yira... yira...?

Discépolo: Con Yira... yira...

Gardel: Eso es.

Discépolo: Una canción de soledad y desesperanza...

Gardel: ¡Hombre! Así lo he comprendido yo.

Discépolo: Por eso es que lo cantás de una manera admirable.

Gardel: Pero el personaje es un hombre bueno, ¿verdad?

Discépolo: Sí; es un hombre que ha vivido la bella esperanza de la fraternidad durante cuarenta años. Y, de pronto, un día, a los cuarenta años, se desayuna con que los hombres son unas fieras.

Gardel: Pero... ¡dice cosas amargas!

Discépolo: No pretenderás que diga cosas divertidas un hombre que ha esperado cuarenta años para “desayunarse”...

Curiosamente Yira... yira... fue estrenado por Sofía Bozán el 5 de septiembre de 1930, esto es, la noche en la que el general José Félix Uriburu se aprestaba a derrocar por la fuerza al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen, acción que constituiría el primero de una serie de golpes de estado que se concretarían en la Argentina durante el siglo pasado. Yira…yira… sirvió así de obertura a una ópera que la posteridad daría en llamar Década Infame. El desgarramiento social que se viviría en aquellos años –el económico y el espiritual– sería causa de múltiples desilusiones y descreimientos. Esa realidad apabullante, que fue destruyendo todo sueño individual o colectivo, aparece plasmada precisamente en Yira…yira….

Oscar Conde.

 


Comentarios de usuarios

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Escrito por Albertoquintero el domingo, 22 de julio de 2007

Don Oscar:
Esos son los Artículos que yo estaba esperando para aprender de los tangos sus letras y sus canciones.

Felicitaciones.

Luis Alberto Quintero C.




Escrito por espiritudeltango el lunes, 09 de julio de 2007

El tango Yira-Yira es la síntesis de la existencia misma, por que aun los que logran sus aspiraciones, siempre quieren más -"Cuando la suerte que es "grela", fallando y fallando te largue "parao"..."- y es ahí, en el final de la vida que se dicen, se preguntan, "Y todo esto para qué??..." por que la deshumanización del capital hace que quienes lo tienen, digan que es "más una carga que una satisfacción".
Enrique sabía mucho de todo esto, por eso es que cada estrofa es una parte de la vida misma con toda su altura y bajeza.
Recordatorios de este tipo son los que hacen grande el tango.
Espiritu del Tango




Escrito por NiCo el lunes, 09 de julio de 2007

En una nota en el diario argentino Pagina/12 del sábado 07 de Julio de 2007, se reflexiona sobre los motivos reales de la presentación de la candidatura de Cristina de Kirchner a presidenta de la nación. En dicha nota, hay un fragmento:
...la experiencia de Carlos Menem probó que el reelecto comienza a perder poder a partir del primer día del segundo período y su mandato real expira a los dos años, puesto que para entonces comenzarán a probarse la ropa que va a dejar, como en el tango, dado que no podrá aspirar a un tercer período.

El tango al que se refiere, es sin duda Yira... yira:

Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar...

solo eso ;-)
NiCo






Escrito por lamartango el lunes, 09 de julio de 2007

Muy agradecida por este mensaje Oscar. Me tomo el atrevimiento de agregar que: pienso que está tan bien escrito "Yira, yira", que este excelente "desmenuzamiento" que te has tomado el trabajo de hacer, se produce mágicamente en la cabeza y en los sentimientos de alguien desde la primera vez que lo escucha. Méritos del genio de Discépolo.




Escrito por LSantinelli el sábado, 07 de julio de 2007

Gracias por este "academico" pero comprometido análisis y gracias también por el dato de los cortometrajes de Morera. No tenía conocimiento de ellos.
LEO.




Escrito por ebinda el viernes, 06 de julio de 2007

Me permito corregir un error de carácter histórico que se ha deslizado en la nota, pues existe un tango de Discepolo anterior a "Qué vachaché". Se trata de "Bizcochito". Tiene letra de Saldías y fue grabado por Carlos Marambio Catán en 1924, disco Victor 79.504-B, con acompañamiento de guitarras.


 
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