El lenguaje corporal existe con códigos propios. Como cualquier otro idioma, tiene que ver con la historia y la cultura de un pueblo.
Haremos referencia a lo que entendemos por lenguaje, como hito, para empezar a pensar a la danza Tango como un verdadero diálogo entre dos que, abrazados, se comunican sin obstáculos de raza ni de origen.
Para el psicoanálisis es fundamental que la expresión de pensamientos no se entiende solo en el uso de la lengua , sino que, se le da un lugar mas que importante al lenguaje de los gestos y cualquier otro modo en que el individuo pueda expresar su actividad anímica.
El cuerpo propio, y todo aquello que atañe a la vida sexual serán considerados, entonces, como una fuente privilegiada de ese simbolismo.
En opinión de Freud, la neurosis rememora , en la utilización de determinados símbolos , caminos ya transitados por toda la humanidad en épocas remotas de la cultura.
La existencia de los giros del lenguaje, las supersticiones y las costumbres, dan hoy testimonio de esto.
Las ideas de Freud acerca del simbolismo y del lenguaje son, "ideas seminales", "claves" de una nueva manera de pensar a la cual adherimos totalmente . Nos permite estudiar, observar y comprender el Cuerpo en el Tango que, desde su nacimiento estuvo cargado de simbolismos, de necesidad de expresar frustración, soledad y angustia. Al igual que el berreo del niño vino a ocupar un lugar de desamparo.
Sostenemos que el Tango es un lenguaje que contiene una información tan valiosa que los que la reciben quedan como encadenados a ella esperando saber más.
Debemos aclarar, tempranamente, que nos referiremos siempre, a lo largo de nuestro proyecto, al Tango como danza no como deporte , ni como destreza escénica sino a aquel otro que significa un vínculo más allá de la técnica, pura comunicación, ese que por otra parte, buscamos explicar, revisar y rescatar en su esencia misma.
Las mímicas, los gestos, los posturas, la distancia con el otro, la manera de tocarlo y evitarlo, las miradas son las materias de un lenguaje escrito en el espacio y tiempo, y remiten a un orden de significaciones.
Participan de un orden simbólico, son los signos de una expresividad que se da al ver, a comprender o más bien que se deja suponer en la medida en que nunca es completamente transparente a su significación.
Los movimientos del cuerpo revelan la afectividad mutua de los interlocutores presentes.
Dentro de una misma comunidad cultural, los hombres disponen de un registro somático cultural común que mezcla tanto las percepciones sensoriales como los gestos.
En el tango hablamos de pasos, que integran la figura que a su vez , entrelazadas forman las frases, ese discurso que siempre dura unos 3 minutos.
Entonces…¿Podemos seguir diciendo que el tango se baila sin hablar?
Mónica Peri.
Nota: La seguna parte de este artículo la publicaremos próximamente en esta misma sección.