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Enviado por Centro de Estudios Gardelianos   
miércoles, 02 de mayo de 2007

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Exceptuando alguna sustitución de palabras aisladas, las interpretaciones de las películas no difieren mayormente  de las discográficas, salvo la zamba “Criollita de mis ensueños” de Gardel, Le Pera y Battistella, que pertenece a la película “Espérame” (Joinville, setiembre de 1932) y fue grabada el 15 de febrero de 1933, en Buenos Aires.

Las diferencias entre ambas versiones no se deben exclusivamente a Gardel, sino a Enrique Cadícamo, a quien el cantor solicitó realizara algunas modificaciones en la poesía original(1):

Espérame(versión original)

          

Espérame(versión disco) 

Se pinta de azul y grana
La aurora en el horizonte
Ya viene, ya, la mañana
Venite, chinita, al monte.

Venite nomás, mi vidita
Que ya cantan los zorzales
Canciones primaverales
Que llegan al corazón.

Criollita de mis amores
Clavel el más perfumado.
Jamás sabrás vos lo dichoso
Que es suspirar a tu lado
Chinita, si me fallaras,
Serías mi perdición.

Allá me voy galopando
En mi alazán, muy contento
Y como estás esperando
Atrás voy dejando el viento.

Y si es que anda algún forastero
Merodeando tu ventana
Decile, linda serrana,
Que hay un gaucho para él.

Criollita de mis amores
Clavel el más perfumado
Jamás sabrás vos lo dichoso
Que es suspirar a tu lado
Chinita, si me fallaras,
Serías mi perdición. 

 

Se viste de azul y grana
la aurora en el horizonte.
Es que viene la mañana
y despertó todo el monte.

Criollita, abrí tu ventana
que ya cantan los zorzales
canciones primaverales
que llegan al corazón.

Criollita de mis amores,
clavel, el más perfumado.
Tus ojos son dos luceros
que me hieren, traicioneros,
tus ojos me han amarrado
al palenque de tu amor.

Allá me voy galopando
en mi alazán, muy contento,
y como estás esperando
atrás voy dejando el viento.

Criollita, flor de mis pampas,
traigo flores pa´adornarte
y un canto para arrullarte
en mis noches de cantor.

Criollita de mis amores,
clavel, el más perfumado.
Tus ojos son dos luceros
que me hieren, traicioneros,
tus ojos me han amarrado
al palenque de tu amo

Otra curiosidad es el tango “Te adoro”, de Francisco Pracánico y Celedonio Flores, que por sugerencia del propio Gardel el Negro Cele convirtió en “Te Odio”. Indudablemente, este último era, por su espíritu y mensaje, más adecuado para la expresión tanguera del momento, en tanto “Te adoro” habría encontrado en la música melódica su complemento ideal, y seguramente Gardel habría hecho de los versos originales una maravillosa creación:

Te adoro  

         
 

Te odio

Hay cosas que no tienen razón ni sentido
Hay hechos que no tienen explicación,
Así al conocerte, mi buen cariño
Sin ley ni motivo de pronto nació.
Viniste a endulzarme la amarga existencia,
Pues yo sin un cariño no era feliz...
Parece mentira que un hecho tan simple
Cambiara de golpe mi pobre vivir...

Te adoro... Bendita...
Te adoro con lo noble de mi fe...
Dios quiera que un día pudieras saber
Lo santo y lo bueno de mi gran querer...
Te adoro... Bendita...
Y es tanto mi fervor
Que quiero tenerte siempre
Juntito al calor del corazón!

Si vieras tú qué hermoso es tener en el alma
La dulce melodía de una pasión,
Vivir pensando siempre en quien se ama,
Tener la certeza de un gran amor...
Buscar en unos ojos la luz y el olvido
En dos manitas buenas de cordialidad,
Y en una casita ternura de nido
Y en una sonrisa la gloria y la pa

 

Hay cosas que no tienen razón ni sentido,
Hay hechos que no tienen explicación...
Así, al conocerte, mi gran cariño,
Sin ley ni motivo, de golpe nació.
Viniste a embarullarme la dulce existencia
Pues yo sin tus engaños ya era feliz.
¡Parece mentira que, siendo tan linda,
guardés ese fondo tan bajo y tan ruin!

Te odio, maldita;
Te odio como antes te adoré...
Dios quiera que un día volvieras a mí
Buscando refugio, vencida, sin fe.
Entonces podría
Cobrarme tu traición...
¡Es tanto lo que te odio
Que al verte sufrir me vengaré!

Sabés que todavía no puedo explicarme
Por qué placer maldito me hiciste mal,
Si yo por tu cariño dejé a mi madre,
Enferma, solita, sin techo, sin pan.
Has roto mi existencia. ¡Cobarde y rastrera!
¿Por qué voy a tenerte conmiseración?,
Si cuando agonice será mi postrera
Palabra una eterna, fatal maldición. 

 

Son éstos algunos de los tantos ejemplos que pueden mencionarse sobre las modificaciones, correcciones o sugerencias que Gardel hacía antes de cantar cada uno de los temas de su repertorio y, como puede apreciarse, su intervención fue muy atinada.
Gardel no fue, sin dudas,  un mero cantor, sino un verdadero intérprete, un actor de sus tangos que sabía compenetrarse en la personalidad y psicología del personaje que debía encarnar. No podía, entonces, aprender de memoria lo que otro había escrito, sino que hacía suya esa historia y ese entorno hasta sentirse protagonista de cada una de  sus composiciones, viviendo cada palabra casi más que el propio poeta y dejando su impronta, profesionalmente intuitiva. 

Ana Turón. 

(1) Cadícamo, Enrique: “Bajo el signo de Tango”. Ed. Corregidor, 1987, pág. 132.



Comentarios de usuarios

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Escrito por GringoTanguero el domingo, 03 de junio de 2007

I will listen to Gardel in a new way because of what I have learned from your articles. Thanks. Jim Blue




Escrito por Papusa el miércoles, 02 de mayo de 2007

que loco esto del tango! Puede llegar a convertir una emoción como el amor en otra en principio tan opuesta como el odio! Y por el mismo precio...jajaja




Escrito por Sel el miércoles, 02 de mayo de 2007

Muy interesante el artículo...
Confieso que no conozco el tango "Te adoro" pero voy a buscar el tema ya que me asombra que pueda cambiar toda la letra y sin embargo la música lo represente también...!


 
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