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Sent by Ignacio Lavalle   
lunes, 16 abril 2007
We need the presence of somebody else to calm down. To know that I have somebody by my side that I can count on, who can support me, contain me, produces peace in me. But for that there must be self giving and mutual trust. It’s important to recognize that these roles can be interchangeable, and that, at the same time, I can feel contained and container; It’s as fundamental to be supported as much as to know I can support the other.

In the dance of tango we are able –starting with the embrace- to observe these phenomena. In a tango couple, what we register at first sight is this relationship container-contained. Discovering the other in the dance is to discover yourself, securing a path to our identity. This interaction in full contact with the other generates and fires the identification process, common at first with what is typical of the genres. For example the man (or the one that plays the active role) will assume his “conducting” role, rescuing his own virility. At the same time, the woman will deploy her own: receptivity and sensuality, but without leaving her role of “commanded-commander”.

In what’s peculiar, we observe that this game leads the way to a response that has to do with the personal. As long as we are guided by our subjective constitution in which the generational history meets with the personal history: tango is history and present time. In itself, this exchange is mobilizing and at the same time enriching, its cyclic reciprocity functions as a generator. What is produced in the couple is unique and unrepeatable.

This encounter refers us to even if it’s only for an instant to imagine us to be understood and supported as when we were babies and there was somebody else to turn to. In those first moments of the newborn we can observe the internal assembly of the pair (mother-baby), which is similar to the synchronicity of the fit of the couple of tango.

Behind this anguish there is emptiness, a lack that leads us to our initial desolation (when being separated from our mother). What we often experience in the dance couple is this return to undifferentiating, two bodies being one, it’s the return to the uterus or to those initial moments of union, with all it risky implication. The states of “fulfillness” and “magic” that the dance supplies to us makes us want to look forward this situation again and again, generating in us the circuit of return to it. Combined with the everyday the dance allows us to constantly give a new meaning to the unsatisfaction or frustration of life, increasing the tolerance towards it. Knowing that we can return to the encounter with those sensations or pleasant moments allows us to pass over in calm that ineffable original encounter.

Ignacio Lavalle

 


comments from readers

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Written by LSantinelli on jueves, 26 abril 2007

Estoy deacuerdo con lo que dice Sel en su comentario: Rechazo la idea de retorno al útero planteada en este artículo, ya que me cuesta mucho pensar en esa posibilidad desde mi propia experiencia. Si que subscribo, no obstante la idea de que "El descubrir al otro en el baile es descubrirse a uno mismo, procurando una vía hacia nuestra identidad". Muchas gracias
LEO




Written by monicaperi on domingo, 22 abril 2007

Todo intento de seguir explicando este fenómeno tanguero me llena de alegría. No me voy a cansar de felicitar a Ignacio no solo por lo que escribe, sino porque su vida es el Tango y esa es una decisón que habla de coraje!!!

Agrego con el ánimo de seguir compartiendo:

Vivimos, hombres y mujeres, sumergidos en una sociedad que empuja a pensar, hacer y decir lo que creemos que los demás suponen que debemos pensar, sentir y querer y en ese proceso hemos perdido o se ha debilitado nuestro Yo que debería constituir el fundamento de toda seguridad del individuo libre.
Practicando una danza que nos dé la oportunidad de recuperar nuestra libertad y sobre ella, edificarnos como individuos pero, en la maravilla de sentir el abrazo del otro, no habrá angustia que limite nuestras posibilidades de SER.
Ninguna danza se opone a la dominación de un modo tan amplio y conciso como el tango ya que muy lejos de tener que pagar con la soledad, esta determinada por las relaciones con el otro.
La tradición donde el hombre guía y establece el protocolo y la mujer es la subordinada, es una antigua etiqueta de las relaciones de género.
El tango, como danza, altera esa relación y por ese motivo se diferencia de todas en las que se sabe quien es el que ordena y quien el que sigue. El tango une sin privarnos de nuestra individualidad.
El tango es una expresión tanto masculina como femenina.
Para cada embestida del hombre hay un freno de la mujer.
El abrazo es equitativo, exterioriza la fuerza de ambos.
El poder masculino se despliega pero el poder femenino lo acompaña.
Es una de las razones por las que los franceses, parisinos la adoptaron en las décadas del 1910 al 20. Otorgaba a la mujer moderna la libertad que ella necesitaba.
El tango es una expresión de poder, sin embargo al bailarlo el hombre se ve a sí mismo como básicamente vulnerable, a causa de su sensibilidad, su gran capacidad de amar y su lealtad a "su primer amor".

Gracias Nico por tu trabajo...es bueno tener un lugar de diálogo!!!







Written by mayte on domingo, 22 abril 2007

Felicitaciones Nacho!!!. Muy bueno el parangón entre el sostén madre-hijo y la pareja de tango. El encuentro en ambos casos se caracteriza por una interacción piel a piel, cuerpo a cuerpo, es un diálogo tónico que nos ayuda a mejorar nuestra autoestima y sobre todo nos da mucho placer




Written by Sel on sábado, 21 abril 2007

Me parece interesante el enfoque pero no coincido en relacionarlo con el "volver al útero". Creo que es mucho más rico que eso, y que las interpretaciones que se pueden hacer son muchas más, y más las interpretaciones psicológicas.
Muy interesante igualmente el artículo....




Written by Nali on martes, 17 abril 2007

Agradezco eternamente éstos artículos, me ayudan a entender como ésta pasión, está cada vez mas instalada en mi.
Cada palabra, cada párrafo, describe textualmente las sensaciones que te regala cada tanda.
Felicitaciones!!!!!




Written by Xime on lunes, 16 abril 2007

Excelente presentación del tema. En mi aprendizaje y vivencia de la danza, que no es experta, lleguè a la conclusión de que el tango es una singular puerta de entrada al autoconocimiento. Alguna sensación placentera se instala apenas uno logra seguir fluidamente su secuencia básica. También asoma el estado del individuo con su cuerpo, mente, emocion y espíritu. El deseo irrumpe, emergen inhibiciones, prejuicios atávicos, se manifiesta la aproximación al otro en el dar y recibir.
Si se baila con un desconocido se hacen mucho más perceptible el como se "dispara el proceso de identificación" no demora en aparecer los ingredientes de desconfianza interior mermando la entrega mutua. La promesa de magia y unicidad se busca, lograrlo es todo un fruto. Sin embargo, hay toda una escalada de sensaciones agradables que incentivan a "resignificar la insatisfacción o frustración".
Llegar a la unión con la madre en sensación, es una gran promesa. No esta a la vuelta de la esquina. Felizmente, siempre hay una buena cuota de agrado que nos invita a perseverar.


 
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