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Enviado por espiritudeltango   
jueves, 29 de marzo de 2007

Viejo barrio de mis sueños,
donde yo también tallaba...
y en mis solapas galanas,
cuanta papusa lloro...

 

Así cantaba Maidana, uno más de los tantos tangos de su repertorio, mientras el publico femenino, a sus pies, lo adoraba y se lo “comían” con los ojos.

Los hombres lo miraban de lejos con miradas que decían tantas cosas........ Escuchaban con una oreja, y con la otra escuchaban el comentario de un amigo que quería evadir al cantor, que, desde el escenario, hacia nacer en todos por igual, los sentimientos más contradictorios.

Claro que en esos tiempos de “rompé y rajá”, no se conocía de análisis sicológicos, para definir lo que siempre es claro para la mujer: La adoración por lo que se desea o se quiere  en cualquier forma.

En el hombre, la indefinición y el ocultamiento de las emociones que producen las situaciones que rodean la vida, aunque más no fuere ese cantor, que en el escenario, frente a él y a su vista, no sacaba los mismos comentarios que obtenía cuando ese mismo hombre lo escuchaba por la radio, o en un disco de pasta y decía a sus amigos; “Es bueno cantando el coso este.....”, y el término “coso” era remarcado no sea cosa que los amigos pensasen que se estaba afeminando y se volviera sentimental, como ellas.

Y en esa noche de baile en el club del barrio de San Fernando, el cantor los miraba sin ver. Por que cantaba, pero su mente volaba, aun que abajo cuando paseaba su vista, cada una de ellas pensaba que era la elegida de su corazón.

Fantasía dulce e ingenua que permite tener de que hablar y presumir frente a los que no vieron lo que ella vio y sintió.

Y ese cantor, que pintaba canas por los años, y el desgaste de la vida, con su verso florido, quizás fruto propio, o de otro autor tan sufrido como él..........,cantaba y recordaba, mientras esos recuerdos ponían más y más emoción en su voz, que a veces era un grito, en otro un susurro  y en otro un sollozo.

Tabernero que idiotizas con tu brebaje de fuego,
Sigue llenando mi copa buen amigo tabernero...

“Que lindo era todo esto: Si supieran que nací cerca y esto lo siento como que es parte de mi barrio -pensaba-, de mi infancia. Que estas calles y este club me vió en un partido desafiado por “El Gordo” Camulina que se fue y no supe más de él. ¿Qué se habrá hecho?. Se mudo con la vieja después que murió el viejo y nunca más supe de él.”

Barrio tranquilo de mi ayer,
a tu esquina vuelvo viejo.
Vuelvo más viejo,
La vida me ha cambiado ,
y en mi cabello hebras de plata me ha dejado...

Y seguía cantando mientras desgranaba pensamientos.

“Que cierto sos tango.....Vuelvo más viejo.... Si hasta este club se me había olvidado y hoy vuelvo después de tantos y tantos años para encontrarme con vos, club, y los recuerdos míos........Pero a ver..... Aquí perdimos por que el referí nos bombeo por que era Socio del “clu”, y la bronca y la amargura que nos agarramos....., y el viejo del Gordo terminó a las piñas con los de acá y al final salimos de raje........ Y que habrá quedado del viejo cine Hispano..., ¡El tamagni!..., o el York en donde nos rateábamos cuando había prueba.... o sin ella. Total yo no quería estudiar. Lástima que mi viejo se canso y me saco diciendo: “O a Estudiar, o a Trabajar”; Que lindo tiempo ese..... Increíble como pasan los años......., si ya estaba olvidado”

Allá abajo del escenario un río de cabezas en parejas se mecían cual olas a la voz del cantor, mientras la música pasaba a un segundo plano, no fuera cosa que la mina, novia o esposa se sintiese conmovida por esa voz y después tuviese una pelea por alguien al que no podría enfrentar, ya que terminado de cantar se iría como vino.

Pero desde arriba del escenario ese “río” traía otros recuerdo en el cantor.

“¡Claro!. A pocas cuadras de aquí está el río y El Canal donde descargan la madera con el dique seco al lado......... Seguirán trabajando reparando barcos o ya no estará más como tantos lugares.... ¿Seguirán todos los piringundines que veía de chico?... “Madan Julie”...”Marabú”..... “El Gato Negro”...... Bue....Los prostíbulos de 1, 2, y 3 pesos no están más. ¡Los cerraron por inmorales!........ Pero..., para que hacen leyes que lo permite y después dicen que son inmorales...... Seguro..... Cosas de la política.”

Quiero emborrachar mi corazón,
Para apagar un loco amor,
que más que amor es un sufrir.

Cada letra agrandaba más y más los recuerdos del cantor: De su niñez de su despertar a la juventud, y ...... ¿Porqué no?.... De su vejez actual

“Y La Vasconia.... ¿Existirá?..... La Vasconia, que buen boliche para al final de la noche tomarse un café con leche con pan y manteca, o medias lunas si tenía unas monedas más...”

“Claro que decían que era “un mal lugar”, y que los jóvenes como yo no debían frecuentar esos “antros de perdición”......... Pero que saben de estas cosas.¿A ver?.... ¿QUÉ SABEN?.He.....Seguro que nada.... Si ahí se aprende la vida que no te enseñan los libros. La amistad pura. En donde pasa el tiempo y si te reencontrás con alguno de ellos..... O ¿Por qué no...., ellas?... Haces de cuenta que te habías despedido hace un rato.......Y eso que pasaron años.”

“Y la de minas que había por ahí.......... Por Dios..... Tan mal y viejo estoy que me había olvidado”.

Te acordas hermano que tiempos aquellos,
veinticinco abriles que no volverán...
Te acordas hermano La Rubia...

Abajo, allí, en la pista, el río casi no se movía. Estaba deteniéndose de a poco para escuchar las estrofas, que ese cantor lanzaba con tal emoción, que conmovía por igual a hombres y mujeres.

Nadie podía entender que le pasaba al cantor; ¿¿¿Era transpiración lo que rodeaba los ojos del cantor???...

...Si cuando me acuerdo...., Me pongo a llorar...

Sonó el compás final de la orquesta junto a la voz del cantor, y se produjo un gran silencio. El río de gente se había detenido y después estallo un aplauso tal, que el cantor sacudió la cabeza como quien despierta de un sueño. Los gritos se escuchaban desde todos los lados del club.

Otra. Otra. Otra. Y la palabra se repetía como disco rayado.

El bandoneonísta se levanto, dejo su instrumento cubierto y se acerco al cantor, y mientras lo abrazaba le dijo al oído:

-Hermano te felicito. Míralos. Están todos como locos. – y agregó – También hoy cantaste como nunca. ¿Qué te pasó? ...

El cantor se encogió de hombros y dijo:

-Nada hermano.... Cosas.... Después hablamos pero..., si existe nos vamos a tomar un café con leche acá cerca nomás. Pero dale. Arranca de nuevo....... ¿No ves la gente como está?!.

-¿¿¿Vos.... Café con leche???. ¡¡¡Acá cerca!!!... Hermano, vos tenés fiebre. Pero dale que esto no me lo pierdo ni mamado. Vos tomando café con leche después  de una función. Hoy estás loco.

...........................................................................................................................................

-A mi tráeme un café con leche con medias lunas y a él lo que pida.- dijo el cantor.

-A mi igual que esto no me lo pierdo por nada en el mundo. La grapita la dejo para después.- dijo el bandoneonísta al que llamaban “Pirulo” guiñando un ojo.- Pero ahora Maidana, contame que pasó esta noche y de que te acordaste.

En el viejo “Bar y Café La Vasconia”, con las paredes cuarteadas por el tiempo colgaban unas botellas cubiertas por el polvo de los años y unos cuadros pintados vaya uno a saber por quien

No se si decir que lo mío es una historia simple o complicada. Si sé que para mi es mi vida y que estoy hecho un viejo –“veterano” dirían en el Uruguay-, y que hasta hoy no me había dado cuenta. Ves este lugar. En este lugar tuve mi primera mujer. Delia se llamaba, o se llama por que no supe nunca más nada de ella. Salíamos de aquí nos íbamos por acá cerca y allí en su casa nos “encamábamos” y me enseñaba todo lo que puedo saber hoy de una mujer. Aquí venia de chico a tomar un Naranjin o una Bidu que fue lo primero que tome por aquí. Con el paso de los años vi por aquí muchos autores músicos y compositores de tango y yo cantaba algo de lo que ellos hacían en voz baja y para adentro, pero surgió Delia. Delia.... ¿Qué será de ella?. Te lo juro Pirulo que quisiera volver a verla aunque este vieja y arruinada. ¡Pero anda a saber lo que fue de ella!.......... Aun que no lo creas hoy me di cuenta que le debo todo lo que soy...

Se hizo silencio en la voz del cantor mientras miraba, sin ver, por las vidrieras hacia fuera. Lejos. Muy lejos. Hacia los años que se entierran en el corazón como si fueran vergüenza y no años vividos.

El día arrancaba con sus rayos de sol a pleno, como queriendo asociarse a una noche de recuerdos, por que los recuerdos de una noche solo terminan bien con la luz del día, y allí el cantor de tangos, mirando por los vidrios que tenían un color grisado de viejos, dijo:

-Mira  Pirulo. ¿Ves esas vías de tren?... Bueno. Por ahí llegaba la máquina de vapor con humo y ruido para cargar la madera que descargaban, primero trabajadores que bajaban con los troncos al hombro caminando por una tabla finita que metía miedo y después con esos guinches que ahora no sé si funcionan, por que fíjate que parecen abandonados. Allí estaban las areneras que también parecen abandonadas. ¡Fíjate que casi ni arena tiene¡. Maldita crisis....Pero me desvío y no quiero hacerlo..... De chico mis escapadas eran normalmente para estos lados. En este bar después de los bailes y actuaciones, se reunían muchos, se amanecían, como nosotros lo hacemos hoy, a escribir y contar sus anécdotas. Alguno siempre sacaba algún instrumento, como el tuyo ahora, y allí comenzaba el canto al que poco a poco me fui sumando. Esto siempre estaba lleno y no casi vacío como ahora. Recordá que era chico y entonces más me hacían cantar.  Y así crecí entre los grandes que me permitían estar por que decían que yo era “cantor nato”. Y así conocí a Delia que era por supuesto más grande que yo. Y te acabo de decir que le debo todo lo que hoy soy, pero lo había olvidado como todo esto. Es como si tuviera vergüenza de mis orígenes. De decir de donde salí. Como me hice cantor, hoy con fama y con dinero..., recorriendo el mundo como para hacerme olvidar todo esto.... Ay Delia, Delia, donde estarás. Como me gustaría verte ahora y decirte...., darte las gracias por todo lo que me enseñaste, por todo lo que me diste y decirte..., gritar..., ACA ESTA TU CANTOR A CREDITO.

Pirulo, lo miro a los ojos, y vio la emoción que provoca humedad en ellos. Acaricio el estuche de su bandoneón que estaba en la silla a su lado, como a otro amigo y dijo.

-Hermano desahógate y decime que paso con Delia y con vos en aquellos años.....Y porque decís que sos un cantor a crédito.

-Pirulo. Hermano te conté que mi padre me mando a trabajar por que a mi no me gustaba estudiar y yo nunca pensé en ser cantor y trabajaba de “cadete” llevando y trayendo bultos y papeles de una oficina, en donde ganaba poco, pero como era para mi...... Y así aquí conocí a Delia que era una mina que laburaba en este boliche o por aquí no más “levantando puntos”, o de prostituta mejor dicho, y con ella debute como hombre, pero imagínate que la “guita” que ganaba entonces no era para tirar manteca al techo.

-¡¿Y entonces?!... ¿¿Porqué decís que sos un cantor a crédito??...

-Hermano se que nunca vas a contar esto y a lo mejor ni creerlo......, pero claro, se ve que Delia me veía chico o que se yo........ Por que pienso que me quería pero no que me amaba, por que cobrar me cobraba siempre –dijo con sonrisa pícara-, pero yo muchas veces no tenía guita para pagar y entonces ella me decía...... “Vení Horacito, vamos para la pieza, pero ya sabes lo que tenés que hacer........”.

-¿Y que era?......

-Me llevaba a su habitación y me hacía cantar para ella sola pero con fuerza más alto...., mas bajo...., terminando en un susurro en su oreja y después el amor. Y QUE AMOR....... –dijo Maidana mientras entrecerraba los ojos-.

-¡¡¡¡¿¿¿¿... Y....????!!!!

-¡¡¿¿Y.....??!!

-¡¡¿¿Y.....??!!  Que como no tenía plata para pagarle yo le cantaba y ella me daba crédito hasta que cobraba a fin de mes y le pagaba lo que le debía y así sucesivamente hasta que me escucharon.  Alguien me contrato y me fui de aquí para el centro, me olvide de todo esto..., y lo demás lo sabes. TE DAS CUENTA POR QUE DIGO QUE SOY UN CANTOR HECHO A CREDITO Y LO HABÍA OLVIDADO..... Ahora.... Pensándolo bien..-dijo riendo el cantor de tangos, mientras su amigo lo miraba con cara de ver a un extraviado-, Todo lo que me hacía cantar Delia... ¿¿¿Serían los intereses por el crédito de su amor???

 

Elbio Amarillo. 

 


Comentarios de usuarios

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Escrito por Papusa el sábado, 31 de marzo de 2007

Sutil pero sublime muestra de porqué a las mujeres nos embelesa de esa forma el cantor. Es algo dificil de entender para un hombre. Va mas allá del atractivo físico(ver a Edmundo Rivero o a Walter "Chino" Laborde, como ejemplos). Graciasssss




Escrito por Xime el sábado, 31 de marzo de 2007

Un cuento...un supercuento!!!...Sube al escenario de la vida un pantallazo con detalles precisos para entrar en cierto ambiente de época, no tan lejano. Exaltación de sentimientos en la figura del cantor cuyos recuerdos le desnudan al quedar adheridos al terruño abandonado. Se revela el secreto de Delia...y es que...una mujer como ella, o muchas Delias, deben haber estado en la vida nocturna de mi tío abuelo, un pícaro nacido el año 1896. Hasta su muerte, nadie le quito su sonrisa franca, plena y a toda dentadura!!!...cuando le preguntábamos por sus "chascarros" bajo la luz de luna. Esa misteriosa felicidad que emanaba de sus entrañas, se fue con el. Sin embargo intuiamos sus secretos y amores inconfesables.




Escrito por JuanCarlosBaez el sábado, 31 de marzo de 2007

¡Bien debute y a la gurda! como decía Giribaldi,te felicito.
Este cuento me llevó 50 años atrás y me hizo revivir épocas de mi juventud,del Canal San Fernando,de los peringundínes aquellos que nombraste y algunos ya olvidados...te acordás de "Los Hnos Gonzalez" que fue el cabarute más reo que había en la Colón y de los clú donde se podía milonguiar,cuando esperabamos cumplir los 18 para poder mostrar con orgullo la libreta y que la cana no nos rajara de esos antros.
Te felicito nuevamente por el cuento y por los lindos momentos que me hiciste recordar.


Un abrazo de Juan Carlos.



 
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