En un barsucho descuidado en pleno centro porteño regentado por un gallego, se dan cita habitualmente borrachos de diversa procedencia y pedigrí. Rara es la vez que no hay una riña acalorada entre el gallego y alguno de los clientes. A veces porque alguien pretende irse sin pagar, a veces porque uno de ellos intentó prender un pucho…el caso es que el gallego lleva siempre encima un cuchillo plegable, que en varias ocasiones le he visto mostrar amenazando con usarlo.
Parafraseando a Edmundo Rivero en La toalla mojada: "…Era una ambiente espeso de varones".
En este lugar lo único que uno podría relacionar con el tango, ademas de un minúsculo cuadro de Gardel guitarreando que cuelga en la pared, es a Virulazo.
Virulazo está casi siempre en el bar. Su edad araña los 70. Flaco, de buen porte y andar pausado, mirada y nariz aguileña. Siempre que me ve, me estrecha fuerte la mano y me dice: A ver…¡apretá, chango! Yo aprieto, el aprieta, y después de un buen rato así, en el que medimos nuestras fuerzas, el suelta y me dice: a la flauta… ¡estas fuerte, chango!
Hoy estamos almorzando en la misma mesa. Yo saboreando un delicioso vacio con papas españolas a la manteca, mientras Virulazo, sentado enfrente de mí come su habitual melón. A causa de haber sufrido un accidente mientras pintaba el techo en una casa, perdió todos los dientes, y el melón es lo único que puede comer.
Yo: ¿Y que pedimos…vino tinto o blanco?
Virulazo: Tinto o blanco…es lo mismo...
Yo: Noo…son de distinto color.
Virulazo: Decime, vos de que color te gustan las mujeres…¿rubias o morochas?
Yo: Las dos.
Ah! ¿Viste? (risas)
¿Virulazo…vos cuando bailas tango, que sentís?
Mirá…la música es profunda…penetra en tu mente y te da alegría…es como si fuera que vos….estas cobrando un millón de pesos (risas)…la alegría es tremenda…la música te da eso…¡y un millón de pesos también!
¿Y la mujer, sentirá parecido?
Ellas también quieren divertirse…mirá…un día yo andaba con una chica hermosa….alemana….alta…flaca…pelo largo hasta acá (coloca la mano en la mitad de su brazo)…y bailaba conmigo…y yo encontré una misionera…hermosa….linda…
¿Y cual te gustaba más?
La misionera. Y a la otra, a la alemana, la empecé a dejar, ¿viste? Y viene un día la alemana y me dice, vení…vamonos juntos…y cuando me doy cuenta, me estaba amenazando con una pistola (risas)
¿En serio? ¿Y que te dijo?
Me amenazó…era como un mono con revolver…imaginate….que sabes si ella sabe manejarla…o si sabe si esta cargada, si no esta cargada…ella aprieta el gatillo y después se disculpa…pero vos ya estas muerto.
¿Vos ahora si vas a alguna milonga a bailar…te cobran la entrada?
Si…me están cobrando 10 pesos…12 pesos…depende de la calidad del baile
¿Pero vos no tenés trabajo fijo, no?
No…ahora se me complica para ir a bailar…ando sin trabajo….yo por ejemplo soy cocinero…pero por lo del accidente, como no oigo bien, no me aceptan….hago refacciones, de pintura general…..pero hay poco laburo ahí…y menos a mi edad.
¿Y podes pagarte las entradas a las milongas?
A veces si…o a veces me conecto con algún amigo que me dice: ¿Me acompañás? Y yo digo: Voy…pero pagás vos. Aca en Talcahuano y Sarmiento está el que era Salón Agusteo. Yo ahí trabajé de mozo, maitre, y para el baile me dejan ir sin pagar.
Y vos cuando bailas… ¿Cómo tratás a la mujer?
Con elegancia…primero, que actúe ella…vos no podes salir a bailar con una mujer y llevarla como vos querés…cada mujer tiene un paso distinto…pero si la mujer es viva, se amolda. Pero es muy importante observar. Vos observas todo eso antes de sacarla a bailar.
Ahora que te veo con el melón, me pregunto si tendrá algo que ver el melón con el tango...
Jajá jajá…si, que hay cada melón por ahí milongueando… (Risas)
¿Y bailaste con muchas extranjeras?
Si…hay muchas mujeres de afuera que vienen acá para aprender a bailar como nosotros.
¿Y no necesitas entenderte con ellas?
Pero ella lo que quiere no es conversación…lo que quiere es bailar el tango…con una persona que sabe…nada mas…pero son muy dóciles…vos las podes besar…las podes apretar…no dicen nada….lo importante para ellas es aprender a bailar el tango acá, y llevarlo allá. Lo que si es muy difícil llevarlas a la horizontal (risas). Una vez, en unos de esos colectivos llenos de turistas que vienen a ver como es el tango, una chica de Bulgaria, que quedó enamorada de mi, debido al sentido de la simpatía, todo con muecas, quedó emocionada, y…como la hice bailar!. Se fue contenta. A veces la simpatía es fundamental. Y vos sabes…que yo a esa mujer le di el teléfono de acá, del bar, y me llamó alguna vez, desde Bulgaria, para ver que tal andaba…
Y decime…vos que bailaste con mujeres de todos los países… ¿Quiénes son las que mejor bailan?
¡Las argentinas!
¿Por qué?
Son las creadoras del tango. Las bailarinas europeas…son muy ágiles….muy livianitas…debido a que ellas son bailarinas de otros bailes, como el ballet, o baile moderno…pero hacen acrobacias…levantan la pierna para acá y para allá…eso no es tango…el tango ha de ser: elegancia…bien parado…pasos que la mujer no levante mucho las piernas…
¿Pero y como haces para que la mujer no levante mucho las piernas?
Saberla llevar.
Pero si la mujer quiere levantar las piernas…las va a levantar…
La mujer tiene que saber seguir los pasos del hombre… ¡y no hacer acrobacias por su cuenta!
Llega la hora de retirarme. Me despido de Virulazo y el ritual del apretón fuerte de manos se repite. El me dice: Me gusta charlar con vos, porque con vos se puede charlar, chango… ¿Cuándo volvés? Yo contesto: No se, quizás la semana que viene.
Nicolás Lévinton.