Afortunadamente en la actualidad desde el Ministerio de Educación se alienta la revalorización del tango dentro del ámbito educativo como factor significativo de nuestra cultura porteña, muchas escuelas incorporan al tango dentro de sus proyectos y también algunos institutos privados.
El niño se va familiarizando con nuestra música y aprende a amarla, no cabe duda que es algo muy alentador, por lo tanto actitudes como las mencionadas son muy bienvenidas.
Y cabe hacernos una pregunta, ¿se han escrito alguna vez tangos para ellos? ¿O debido a la temática propia del tango han quedado los chicos relegados? La respuesta, que sorprenderá a más de uno, es...sí, existieron tangos que fueron escritos por y para los niños. ¡Y existieron personajes infantiles que incluían tangos en sus repertorios!.
Años atrás, gracias a algunos autores dedicados al público infantil, los niños han tarareado y cantado estos tangos compuestos para ellos, desconocidos e ignorados por la mayoría de los estudiosos en la materia.
Jóvenes mayores de treinta años recordarán al entrañable ciclo “Margarito Tereré”, un ciclo valioso porque gracias al mismo muchas criaturas aprendieron a gustar de nuestras melodía folclóricas. Waldo Belloso y Zulema Alcayaga eran los autores de la mayoría de los temas que los personajes y su animadora Jovita Díaz interpretaban en el programa. Las canciones solían ser registradas en discos tanto por la pandilla de Margarito como por Jovita.
Así es como en el año 1976, Jovita Díaz en su álbum incluyó un tango escrito por Belloso y Alcayaga para los niños. Este simpático tango se titulaba “La luna no sabe” y sus primeros versos decían:
La luna llena
que es muy coqueta,
se dijo un día
voy a hacer dieta,
ya no me gusta ser tan redonda
quiero muy pronto estar en silueta.
Y los chicos cantaban una divertida canción infantil al ritmo del tango.
Algunos años antes que Jovita, la actriz Perla Caron, incluyó un tango infantil en su LP “Perla Caron no es un bicho”. La pieza se titulaba “Che araña” y su autoría le pertenecía al recordado compositor infantil Francisco Gabilondo Soler “Cri Cri”.
“Che araña” comenzaba diciendo:
Al fondo del barril desvencijado
que alumbra un rayo de sol,
la araña en sus hilos baila tango
con los acordes del bandoneón.
Cabe mencionar que “Che araña” fue grabado por Libertad Lamarque en los años sesenta, cuando registró una serie de canciones infantiles acompañada por la orquesta de Chucho Zarzosa.
No podía estar ausente en este recuerdo el inigualable García Ferré, ya que algunos de sus personajes de ficción cantaron tangos. Comencemos por Pucho, el torpe pero simpático ayudante del maligno Profesor Neurus. Este personaje de caricatura, con su especial dejo arrabalero al hablar (“este que...profesor...”), era un tanguero de ley. Hasta en uno de los capítulos de “Las aventuras de Hijitus” apareció participando de un concurso musical interpretando su tango favorito “Pobre arrabal”, Pucho tocaba su bandoneón cantando “pobre arrabal, que pobre estás, pobre arrabal, que pobre estás....”
Calculín, otro de sus más conocidos personajes, el niño superdotado con un libro en la cabeza, cantaba tangos en su programa “El mundo de Calculín” e inclusive llevó algunos al disco, como “El pañuelito”, “Caminito”, “Melodía de arrabal” y una versión de “Canaro en París” con letra adaptada; en esta versión se nombraban a una serie de personajes de García Ferré muy conocidos para los chicos:
Yo no se lo que le pasa al bandoneón,
yo no se lo que le pasa al bandoneón,
yo no se si ha sido Hijitus, el Patriarca, Larguirucho
o la Bruja Cachavacha o qué pasó.
Yo no se lo que le pasa al bandoneón,
yo no se lo que le pasa al bandoneón.
Muchas veces llora y llora
cuando se queda solito
en mi pieza, en un rincón sin que esté yo.
Yo no se lo que le pasa al bandoneón,
yo no se lo que le pasa al bandoneón,
si Cañito, Firulete, Ecológico, Blanquita
o tal vez el Calderito lo tocó.
Quiere que lo lleve a todas partes
a la plaza, a la escuela,
a la esquina, a la azotea,
a cualquier parte que sea,
porque teme que lo agarre y lo estruje Fortachón.
Y no solamente tangos, también el personaje con el libro en la cabeza grabó valses: “Desde del alma” y “Vieja casona querida” (versos para niños de Nestor D’Alessandro sobre los sucesos de julio de 1816 cantados a ritmo de vals).
Por lo tanto, podemos afirmar que existieron autores infantiles que se han acordado del tango a la hora de componer o de hacer cantar a sus personajes, y de estar agradecidos a ellos por hacer contribuido a que el oído de muchas criaturas haya comenzado a gustar del dos por cuatro.
Lo expuesto en el presente artículo es una prueba más que el tango es capaz de adaptarse a todas las temáticas y a todos los públicos.
Guada Aballe.