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Enviado por Oscar Conde   
viernes, 02 de marzo de 2007
Decíamos al final de la nota anterior que tanto el significado originario de la voz lunfardo en el Buenos Aires del último tercio del siglo XIX como su identificación con una jerga de la delincuencia por parte de algunos autores hizo pensar a muchos –a Borges, incluso– que se trataba de un vocabulario delictivo.

Así puede creerse si es que se toman en cuenta exclusivamente algunos testimonios, a saber: un artículo anónimo publicado en el diario La Prensa en junio de 1878, aparentemente por un policía; dos notas firmadas en La Nación por Benigno Baldomero Lugones, un escribiente del Departamento de Policía, en marzo y abril de 1879; el libro Los hombres de presa, que el crimininalista Luis María Drago dio a conocer en 1888 y, finalmente, El idioma del delito de Antonio Dellepiane, editado en 1894.

Tanto el periodista anónimo de La Prensa, como Lugones, que era policía, y Drago y Dellepiane, que eran criminalistas, habían oído estos términos –a los que comenzaron a llamar lunfardo– en boca de ladrones o presos. En virtud de ello creyeron que se trataba de una jerigonza particular, propia del “gremio” digamos. Y muchos son los que comenzaron a creer, junto con ellos, que el lunfardo no era ni más ni menos que el lenguaje que se usaba en la cárcel. Durante varios años se siguió sosteniendo el origen delincuencial del lunfardo. Otros dos policías, José S. Álvarez (Fray Mocho) en Memorias de un vigilante (1897) y Luis Villamayor en El lenguaje del bajo fondo (1915), siguieron sosteniendo que el lunfardo era un tecnolecto delictivo. Consecuentemente algunos estudiosos han creído o, peor, siguen creyendo en el carácter críptico de esta variedad lingüística. Contradiciendo esto, Mario Teruggi, autor de Panorama del lunfardo, ha escrito muy lúcidamente acerca del presunto carácter secreto de estos vocablos:

El mentado carácter secreto del lunfardo (o cualquier otro argot) no resiste el menor análisis, como lo han demostrado muchos investigadores serios. Una breve reflexión basta para comprender que si los delincuentes tuvieran un lenguaje secreto, sólo conocido por ellos, al usarlo ante desconocidos o posibles víctimas se pondrían en evidencia, es decir que su idioma cumpliría precisamente la función contraria a la buscada, que es la de despistar. Cualquier individuo que se comunicara con vocablos en parte incomprensibles no haría otra cosa que llamar la atención hacia sí mismo y despertar sospechas sobre sus intenciones.


Oscar Conde. 

 

Nota: Esta es la primera parte de un artículo que hemos dividido en tres partes. La segunda parte la podés leer aquí

 


Comentarios de usuarios

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Escrito por Lauragil el domingo, 11 de marzo de 2007

"Deja nomás que algún chabón chamuye al cuete, y sacudile tu firulete"
Vos si que la sabes lunga... Sos una masa Conde!
¡Batí por Dios! de una vez, la parte II y la III






Escrito por rebruno el viernes, 09 de marzo de 2007

He aprendido mucho leyendo a Oscar Conde. Y los comentarios me ayudaron a entender mejor.




Escrito por tangouno el miércoles, 07 de marzo de 2007

Interesante y constructivo desarrollo, que me mueve a intentar sumar una opinión más.
El lunfardo es una respuesta social, una reacción ante lo que Jauretche llamó "el medio pelo", clase social ésta que cuando recibió su mote por parte del nombrado autor, ya tiraba manteca al techo en París y en Londres.

La cita de Borges, desde mi punto de vista, se acerca a la exactitud. Jorge Luis no conoció jamás un arrabalero, mucho menos a un cuchillero, y solo su talento para interpretar la información de oídas, le sirvió para enancarse en una cultura sórdida que rechazaba si bien lo excitaba sobremanera. No por nada Carlitos, el bronce que sonríe, le rompió el morro en un cabaret para gente fina.

El lunfardo es tan vigoroso y dinámico por haber recibido aportes de las más variadas fuentes, incluída la carcelaria (*), haciendo de esto una amalgama genial y rantifusa a la vez, hasta el punto de que hasta los roqueros creyendo haber creado una jerga, terminan chamuyando lunfa.

RLunfa
(*) Lunfa, apócope de Lunfardo, sinónimo de ladrón, que me contursi.






Escrito por w_phua el miércoles, 07 de marzo de 2007

It make sense what the author says.Here in Singapore thieves have a secret way of communicate with signs but when on distance.For example one hand in pocket and other in waist MAYBE means "danger..police is near..go away". Everybody knows they do this but but because this signs everybody does you cannot know it is a thieve. hope to read more about lunfardo. But first I have to learn spanish..hehe..Wendy.




Escrito por JuanCarlosBaez el sábado, 03 de marzo de 2007

Conde,muy buena su propuesta y espero con ansiedad leer la parte siguiente para poder dar mi modesta opinión sobre el tema.

Lo saluda Juan Carlos




Escrito por ebinda el viernes, 02 de marzo de 2007

Leyendo este artículo compruebo que no sólo el tango, sino también el lunfardo, tiene su "historia oficial" tergiversante. Contra las cuales hay que salir al ruedo, a fin de aclarar "cómo vino la cosa".
Bienvenidos y necesarios los aportes del Sr. Conde en este sentido.


 
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