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Enviado por Enrique Binda   
sábado, 24 de febrero de 2007
Otro aspecto habitualmente no tenido en cuenta por quienes “historian” el tango en su “etapa de música prohibida” (léase en el deslinde de los siglos XIX y XX), es la faz industrial-comercial (en resumen, DINERO) involucrando al tango. Su desconocimiento -o falaz ocultamiento- los lleva a teorizar sobre ambientes exclusivamente marginales donde habría nacido, evolucionado y permanecido hasta  entrado el siglo XX.

Por el contrario, las importantes inversiones ligadas a su difusión, sea en forma de bailes públicos, obras teatrales, edición de partituras o impresiones discográficas, evidencian otra realidad.

Téngase en cuenta que la venta de una partitura, implica un instrumento para ejecutarla. Recordando que por tales años, el instrumento por antonomasia era el clásico piano hogareño, vemos que el ámbito de ejecución tanguero excedía con creces el ámbito propio de prostitutas, rufianes, compadritos y demás personajes de mal vivir.

Por su parte, los discos exigían un aparato reproductor, los cuales no fueron baratos hasta principio de la década de 1910. Habiendo grabaciones de tangos desde 1902 y partituras de ellos fechables a lo menos desde entonces, quienes preconizan la teoría de reclusión en los bajos fondos parecen no haberse preguntado PARA QUIEN las editoriales imprimían partituras, o las compañías discográficas internacionales grababan tangos. Estas mínimas consideraciones, evidencian no haber estado dirigidos tales productos precisamente a un público de escasos recursos.

No explicitar cifras, ha permitido disimular lo erróneo de teorías habituales. Haciendo entrar las cantidades a escena, un cálculo estimativo según los Censos Oficiales basado en las editoriales existentes, el número de personas ligadas a la ejecución y/o enseñanza musical y la ponderación de diversos archivos particulares, arroja para el período 1900-1909 un total superior a... ¡3.000.000 de partituras de tango vendidas en el ámbito nacional!. Por haber sucedido en lo que suelen llamar su etapa de música prohibida, son valores nada despreciables. ¿Sólo la gente de mala vida pudo absorber tamaña cantidad de ejemplares? Además, ¿los marginales, eran todos hábiles ejecutantes y poseían un instrumento?.

Reflexionando ante estas simples preguntas, resulta evidente que ADEMAS de tal estrato social, el tango era aceptado, degustado, bailado, en suma "consumido" masivamente por vastos sectores de la población.

Nótese, además, haber referido a difusión de alcance nacional. Y según resulta comprobable, incluso internacional. Por el contrario, suele situarse al tango de esta década recluido en La Boca. Algunos, le asignan difusión en todo el arrabal porteño. Unos pocos, en un arrebato de casi universalismo, lo proclaman "rioplatense". La realidad nos demuestra que la existencia en el interior de establecimientos musicales, tanto de firmas locales como sucursales de comercios  porteños, le asigna presencia en todo el país a través de la venta de partituras y discos. Sin olvidar, como otro vehículo, la puesta en escena de obras teatrales. Caso contrario, el interior no habría tenido ningún tipo de vasos comunicantes con Buenos Aires. ¿O sólo en la capital había pianos, fonógrafos, casas de música, partituras, teatros, bailes públicos, etc.?.

Retornando a nuestra ciudad, veamos ahora algunos ejemplos periodísticos que nos darán una pista acerca de la presencia del tango en ambientes totalmente ajenos a los usualmente descriptos. Y qué se entendía por ese vocablo, pues también suele decirse que "antes" (esta atemporalidad va por cuenta de otros) se lo conocía bajo otras formas. Para demostrar desde cuándo al menos ya era perfectamente reconocible e imperaba, sin ningún tipo de confusiones ni enmascaramientos bajo otras denominaciones, leamos:

Tango.- Con este sólo título tenemos a la vista una buena reducción para piano y canto, hecha por la inteligente pianista, profesora del conservatorio Nacional, hace poco inaugurado, Sta. Isabel Orejón.

Nos ha extrañado que con el nombre de tango habanera, tomado como el anterior de la aplaudida Zarzuela “Una corrida de toros en Vallecaz”, el Sr. de Miguel haya hecho un arreglo que ya está a la venta.

El tango es un baile de movimientos vivos y rápidos; la habanera es precisamente su antítesis, sus tiempos son lánguidos y pausados.

El tango, sin parentela, se vende en todos los establecimientos de música a 40 centavos y en el teatro S. Martín”.

Interesante constancia, hallable en la publicación Sud América Nº 1.266 del 21-05-1888 p.2 c.2. Denota que en 1888 no sólo se bailaba tango, sino que se diferenciaba perfectamente su coreografía de aquella aplicable a una habanera. Surge haber sido tan así, hasta el punto de evidenciar extrañeza el cronista ante la hibridación hecha por el editor, rotulando como tango habanera otra partitura. Refuerza el concepto, ironizando tratarse de tango sin parentela.

Por otra parte, la reducción para piano y canto fue obra de una mujer, quien además era... ¡profesora del Conservatorio Nacional!. ¿Cómo es aquello que sólo las prostitutas se relacionaban con el tango, escandalizando su mero nombre a las mujeres ajenas a la mala vida? Estamos en 1888, faltando 25 años para darse el famoso concurso del barón De Marchi, hito -según los Bates y sus seguidores- recién a partir del cual fue aceptado por la gente decente y todas esas fantasías. Además las partituras de tango, el cual reiteramos que según alguien se hallaba en su "etapa de música prohibida", se vendían "en todos los establecimientos de música".

Resumiendo, pese a lo escrito haciendo inverificables teorizaciones sobre orígenes, influencias y mixturas, o pontificando fechas de vigencia en lo musical o coreográfico... ¡un testigo de época da como vigente y perfectamente diferenciado de cualquier hibridez, a una cierta danza habitual en nuestra ciudad, llamada simplemente “tango”!. Reitero el año: 1888.

Otro clásico ejemplo  de vigencia tanguera, es el caso de los bailes de Carnaval en los teatros céntricos. Estos eventos se lograban transformándolos en grandes salones, mediante el quitado de las butacas y la nivelación del piso. Tradicionalmente, el más caro y aristocrático era el Opera, nucleando al sector elegante de nuestra sociedad.

Veamos este fragmento:

"Felizmen­te, los bailes de la Opera ofrecerán este año una modificación conveniente y que significa un progreso a los años anteriores.

Ya no es el tango, ni la mazurca, ni la polka compadres -hay que emplear la palabra brutal- que figuran en los programas, etc.".

Concluyente prueba de habitualidad rayana en hartazgo, nada menos que en los bailes del Opera, el más selecto y caro de los teatros. Celebra el cronista que por fin ese año el tango ya no figurará en los programas, como indica venía haciéndolo desde “años anteriores”. Ante tal rutina y dado lo aristocrático del teatro, alguien podría suponer la nota también datada después del famoso concurso de tangos y cuplés organizado por De Marchi en 1913... Pues no, se publicó en El País Nº 57 del 24-02-1900, p.6 c.5, “Vida teatral / Bailes”.

¿Cómo se conjuga esto, con quienes afirman que la “conquista” del centro porteño a manos de los “tangueros”, habría sucedido recién después de 1910? Lo explicaremos en la próxima parte.

Enrique Binda.

 

Nota de Sentir Tango: Hemos separado el texto en dos partes. La segunda parte la podés leer aquí


Comentarios de usuarios

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Escrito por Justin el miércoles, 07 de marzo de 2007

Amazing discovery! Tango was danced and clearly identified as so by journalists in as far back as 1888? Wow, just thinking of it I get goose bumps. However I would really like to read about how it is they danced then. I wonder if there are any more detailed descriptions of those "lively and fast movements" that were identified as tango.

Thanks anyway,
Justin.




Escrito por Papusa el martes, 06 de marzo de 2007

Formidable acopio de datos documentales que hacen viajar en el tiempo, a diferencia de tantos y tantos adivinos que uno lee y se pregunta de donde han sacado toda la información y las conclusiones. Tuve que leer el artículo varias veces para poder sacarle todo el jugo...ufaaaaaa...pero mereció la pena!

gracias. Papusa.


 
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