Irma me recibió en su departamento del barrio de Núñez, después de varios intentos frustrados ya que un par de veces que la había llamado me había dicho que hacía demasiado calor. Por fin un día lluvioso la llame y accedió a recibirme. Cuando llegué, nos sentamos, me sirvió un vaso de agua y empezamos a charlar.
Ella tenia una gran curiosidad…no entendía muy bien que es lo a mi podía interesarme preguntarle respecto de sus recuerdos en relación al Tango. Empecé sin grandes preámbulos:
¿Qué es lo primero que usted recuerda del Tango en su vida?
Para mi el Tango empezó….porque en mi familia éramos 10 hermanos, 5 mujeres y 5 varones. Y mis hermanos, con sus amigos, en nuestra casa en el barrio de Almagro, una de esas casas grandes…con esos patios…y esas parras….con las uvas….como teníamos un patio grande, ahí se enseñaban entre ellos el Tango. Con una de esas vitrolitas cuadradas que traía alguno de los amigos…con unos discos de Roberto Firpo, de Julio de Caro…y ellos mismos bailaban….entre ellos mismos se enseñaban los pasos…ahí es donde yo vi por primera vez el Tango….seria allá por el año 1935…
¿Y era solamente entre los muchachos que practicaban? ¿Nunca la tomaban a usted para practicar?
Yo todavía era muy chica…tendría 12-13 años…yo miraba al pasar.
¿No se quedaba a mirar?
No, no, no…en esa época no estaba bien hacer una cosa así…no había esa facilidad que hay ahora de que uno toma amistad con cualquiera….no había tuteo. El tuteo era cuando era algo muy muy íntimo…si no, todo de usted. Y además siendo hermana de tantos varones, los demás muchachos imagínense como me miraban…me respetaban. Yo decía “Buenas tardes” y seguía. Y esto era siempre por la tarde, porque a las 9 mi papa quería que todos sus hijos estuvieran religiosamente cenando.
Y después algunas veces venían a dar las serenatas los novios de mis hermanas mayores. Uno de ellos tenia un hermano que tocaba el bandoneón…entonces venían a la noche, a eso de las 11 o 12 de la noches en verano
¿Y sus padres no estaban durmiendo a esa hora?
Si… mi papa se levantaba… los hacia pasar...les decía “muchas gracias muchachos”… …si tenia alguna bebida les convidaba con una copita…incluso a la orquesta…y los invitaba a retirarse.
¿No se ofendía?
Noooooooooooo…que esperanza!!! ¿No te digo que era como un agradecimiento?
¿Y se acuerda cuando aprendió usted a bailar?¿Porque en algún momento debió usted aprender, no?
Nooooo….yo no se de donde me salían los pasos, pero a mi me gusto siempre el Tango. Será que uno se acostumbro siempre a escuchar la música esa, estaba en el ambiente… además en algún casamiento o alguna fiesta como eran de esas familias grandes, ¿vio? mi papa me sacaba a mi a bailar.
¿Y solo bailaba con el?
Si…yo teniendo 13 o 14 años no iba a bailar con otros…solamente después de los 15 años le permitían a la mujer ponerse un poquito de taquito en los zapatos. Era toda la ilusión de las chicas de esa época. Así era el taquito (junta los dedos para mostrar una distancia de unos 3 cm.). Entonces mi papa, me iba llevando en sus brazos, y así, sin yo darme cuenta, es como debí aprender.
Y después de eso, empecé a ir a un club de barrio, el Club Almagro, que quedaba en la calle Gascón al 500, era el club social del barrio en donde vivíamos nosotros.
¿Como era ese club?
Era un club…¿Cómo le puedo decir?...grande…era una casona grande con esas puertas de hierro… con un patio adelante con muchas plantas…y después venia una escalinata y arriba estaba el salón de baile. En ese saloncito de baile estaban todas las sillas alrededor…era muy lindo…un piso encerado…muy lindo…muy familiar…
¿Se acuerda de la primera vez que fue a ese club?
Si, ese día fue el día que conocí a mi esposo, que también era bailarín. Yo fui al baile acompañando a una hermana mía mayor y a su novio, que ya era oficial, porque antes, después de simpatizarse la pareja, el muchacho para…tener relaciones con una chica tenía que ir a hablar con el papa, y pedirle permiso para visitarla. Le daba días de la semana: martes y jueves. Después mi hermana podía salir sábados y domingos a pasear, dar una vuelta, o a un cine, pero siempre con una “acompañante”. Y nosotros al ser tantos hermanos, siempre había alguna hermano o hermana mas chica que tenia que ir acompañando.
¿Y que música sonaba?
Sonaba siempre el Tango, el vals…se bailaba también el pasodoble…
¿Entonces esa primera vez que fue al Club Almagro, conoció a su marido?
Si…el me saco a bailar, bailamos una pieza y me volvió a acompañar a la mesa donde yo estaba.
¿Cómo la saco a bailar?
El vino, y me dijo: ¿Me permite una pieza, señorita? Y yo conteste: “Si, como no”. En esa época, el hombre venia a la mesa. Lo que pasa es que ya antes había miradas, ¿vio? Entonces el hombre venia a la mesa ya sabiendo que no lo iban a rechazar…porque eso es intuitivo…alguna mirada había… ¿se da cuenta? Lo de los cabezazos fue mas tarde.
¿Ahí empezaron usted y su marido a ennoviar y a salir juntos?
No, nos encontrábamos a veces ahí en el club pero era siempre como le digo, me sacaba a bailar varias veces…después empecé a pasear con el…íbamos al Parque Lezica, a dar una vuelta…y después ya novios oficiales, empezamos a salir a otros clubes
¿Se acuerda de alguno de esos clubes?
Si…había otro en Almagro…en la calle…a ver espere….en la calle Querandíes había un club que le llamaban La Vascongada…era una casa, en un subsuelo, así como llena como de glorietas…
¿Siempre en Almagro?
Si, nosotros éramos de Almagro. Más lejos de Almagro no íbamos. Después para los bailes de carnaval el Cine Medrano, que estaba en Corrientes y Medrano, donde hoy hicieron una galería.
¿En los cines? ¿Pero y como hacían con las sillas?
Las sacaban!! Dejaban el escenario, que era donde tocaba la orquesta. Era alrededor del 1938. Yo ya estaba oficialmente de novia con mi marido, pero iba acompañada de mi mama, y ella pobre ahí sentada todo el tiempo mientras yo bailaba. Eran cuatro días de bailes de carnaval: sábado, domingo, lunes y martes. Yo hubiera seguido todas las noches, después de los bailes porque era joven, pero mi mama, la pobre no aguantaba. Empezaban tarde, como a las diez de la noche y seguían hasta las dos o tres de la mañana. Algunos iban disfrazados. Pero en el caso mío me gustaba vestirme de vestido largo de orlandí, toda llena de volantitos, yo iba así porque era muy coqueta.
¿Y en esos bailes no había problemas con la gente que tomaba mucho, o peleas?
Por lo menos que yo supiera no, era un tipo de bailes mas familiar, normal…pero había lados que realmente había cosas raras, sobretodo en la parte de Palermo, ahí la calle Godoy Cruz era famosa, con bailes que hacían gente….completamente distinta.
¿Gente “de avería”?
Tal cual…ahí es donde habría las cosas raras.
¿Tenía usted alguna preferencia por alguna orquesta…algún cantor?
No, me gustaban todos…en esa época ya, el 40 empezaba a surgir Aníbal Troilo, y su cantor, Fiorentino era casi vecino nuestro, vivía a la vuelta y siempre con mis hermanas lo veíamos pasar, y decíamos: “mira ahí va Fiorentino”..un muchacho tan buen mozo…con un cabello tan lindo que tenia…
¿Y usted bailaba solo con su marido o con otros hombres también?
Solo con el…no era la locura que se ve ahora…las mujeres éramos otra cosa... ¿Quiere mas agua?
Si, gracias :-)
¿Y dígame…sus hijos…sus nietos…de que manera les interesó el Tango?
No, no les interesó…solo a mi hijo mayor, algo sabe de Tango, pero ninguno ha salido bailarín como yo o como el padre.
Yo tengo muy lindos recuerdos de la vida, le digo la verdad, soy una agradecida de la vida, primero…he sido feliz…he tenido mis penas, como las hemos tenido todos, pero en si, he sido muy feliz…me case con el hombre que he querido y que elegí, tuve hijos buenísimos, tengo nietos buenísimos, tengo salud… ¿que mas puedo pedir?
Tiene memoria…y puede revivir cosas con ella…
Si…Aparte tengo fotos…en esas tardes que se me hacen un poco pesadas, saco las fotos y me acuerdo de la época esa, de esos momentos vividos…y vuelvo…parece que me vuelvo a sentir bailando!!!
Fabuloso eso de poder recordar, ¿no?
Así es, y yo poder contárselo a usted…porque todas estas cosas, cuando mis nietos hablan conmigo, también se las cuento, pero si usted hoy me pregunta si les interesa, no lo se. Me escuchan, eso si, pero para mi que no les interesa… (Largo silencio)…esperemos los bisnietos!!!
Nicolás Lévinton