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Enviado por El Bardo   
martes, 06 de febrero de 2007

Son muchos los supuestos acerca del Tango, hay verdades que sólo se sostienen en el ritual tanguero. Aunque tal vez no haya otro tipo de verdades más que las rituales, esa repetición. ¿La verdad como repetición? El Tango siempre está volviendo ("siempre estoy llegando", diría Aníbal Troilo, el poeta/ bandoneonista), y se construye y desconstruye en ese ritual. Pero produjo un corte en su aparición. Le dio una voz a quienes no la tenían, los inmigrantes y los criollos que rodeaban la ciudad de Buenos Aires, al "hombre de Corrientes y Esmeralda", al "que está solo y espera". Dio una voz, interpretó. Como el Tango no viene a uno sino que se llega a él, esa interpretación se pone en juego nuevamente. Hay un corte histórico a fines del siglo XIX y otros menores en la vida de los que acceden al Tango. Esto aparece de manera simultánea. En tanto el ritual, ese corte, el de los individuos, se puede denominar "estar en el misterio". O sea, estar en relación a una verdad a develar, a una creencia de que esa verdad existe y que mantiene cierta distancia del sujeto (el velo). Nada más parecido a una mujer.

Tomo unas palabras de Jacques Derrida: "...de ese canto, de ese encanto, hay que mantenerse a distancia; hay que mantenerse a distancia de la distancia, y no sólo, como podría suponerse, para protegerse contra esa fascinación, sino también para experimentarla". Por supuesto, es posible decir "Tango que me hiciste mal y sin embargo te quiero", entonces. Ese mal es delicioso, de ahí que siempre se esté volviendo. El Tango propone una vuelta a sus lugares comunes, sus topoi, con la esperanza de reeditar el corte, que una vez hecho no se repite. No se disfruta el talento de un artista sino que se espera de él su tanguidad aun sin talento. Esta anacronía se repite en la banalización que exige la operación capitalista/puritana sobre el Tango arrinconándolo a una mera expresión apasionada y cuasi erótica, digerible, imposibilitada de remitirse a aquel corte original, a esa bella y cruel verdad fascinante. El Tango, entonces, perdió su capacidad de rebeldía al no poder decirle no a la sinonimia proliferante. Pero el habla del Tango, lo que nos dice, provoca en algunos esa necesidad de hacer una nueva lectura del corte, que no es siempre volver sino interrumpir una cadena de sentido. Como dice Ferrer, "el Tango se compone de cuatro artes: la música, la lírica, la danza y una más sin la cual las otras tres no serían, la interpretación".

Fabián Russo

Académico Correspondiente en la Academia Nacional del Tango, cantor, compositor e investigador.


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Escrito por LSantinelli el miércoles, 07 de febrero de 2007

Dijo Oscar Wilde una vez: "El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible". Yo hago una interpretacion personal de esa frase ya que pienso que el verdadero misterio esta en lo que se siente, no en lo que no se siente. Muchas veces creemos hallar misterio en aquello que no podemos sentir, pero que sospechamos o intuimos que se puede sentir, o incluso en lo que sienten los demas. Para mi el verdadero misterio esta en lo que sentimos. Estoy deacuerdo con necesidad de una toma de distancia para experimentar esa fascinacion. Aveces miramos las cosas demasiado de cerca. Gracias por esta bella reflexion.

Leo.


 
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