Las palabras que usamos son mucho más que un medio de comunicación: en su conjunto reflejan un modo de ver el mundo, de categorizar la realidad, de entenderla, en suma, de vivirla. Y solo nacen cuando el hablante no tiene otras mejores para expresar lo que quiere decir. Los lunfardismos que usamos los argentinos no escapan a esta ley, y constituyen un potente caudal que enriquece nuestro idioma y contribuye de manera indiscutible a construir nuestra identidad. |