Que algunas de mis letras se musicalicen con ritmo de 2 x 4 me dio, entre otras posibilidades, la de conocer personas de otros países.
Trato, no siempre lo logro por supuesto, de ser profunda y universal con mis letras. Me importa mucho reflejar los dolores y alegrías de los pueblos, como hacían y hacen los poetas populares. Pero los poetas populares son hombres y mujeres
del pueblo... no -como pasa mucho ahora en mi opinión- que escriben
para el pueblo y muchas veces por honor al vil metal.
Digo esto con la mayor humildad de alguien que recién comienza a incursionar en la poesía del tango como letrista.
El tango a cada quien le entra por dónde puede... pero cuando les traducen algunas de mis letras a personas extranjeras que no comprenden el idioma, lo que pasa es muy fuerte. Recuerdo hace unos meses, que un hombre de California me abrazó con los ojos llenos de lágrimas después de que le leyeran la traducción de
Buenos Aires y yo. Fue algo mágico. Porque no pensé que pudiera llegarle así a un extranjero.
Así que si a alguien le seduce el tango por su música (cosa que creo que ocurre más a menudo que con la letra), seguramente si profundiza en la letra, alguna también le tocará el corazón.