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Si el lunfardo no es ni un idioma ni un dialecto, tal vez sería oportuno recurrir a la etimología de la palabra a ver cuánto puede aclararnos. En 1962 el profesor Amaro Villanueva determinó el origen de la voz «lunfardo» a partir de la corrupción de un vocablo del romanesco, es decir, el habla de Roma.
Era lunes. El día había comenzado bien, pero ya eran las dos de la tarde y había tenido una mañana muy ajetreada. Me acordé de una amiga italiana, que estaba de paso por Buenos Aires y buscaba un libro de tango que yo le había recomendado, sin dar con el. Una opción era fotocopiarle el mío, pero se lo había prestado a un amigo que tardaba y tardaba en devolvérmelo.
Aún el más elemental libro de historia universal de nivel secundario, no sólo contiene un cúmulo de datos basados en documentos indubitables, sino que ofrece además unaponderación de los sucesos, denotando su valor y efecto instantáneo en la época, así como la relación guardada con el pasado e influencia en el futuro.
Si observamos el caso Gardel, tan singular en tantos aspectos, nos queda la impresión de que la gente, el público, espera siempre algo más. Parece que siempre falta una última revelación que explique en su totalidad al personaje, pero como esos juegos de manos que los prestidigitadores ejecutan ante nuestras narices una y otra vez, y una y otra vez nos parece que ahora sí tenemos el secreto este se desvanece cuando estamos por descubrirlo.
Es un tango que lo canto muy bien, siempre me lo piden que cante….la última vez fue en el cumpleaños de una amiga. Me gusta… Yo tendría que haber sido artista, cómica, porque soy payasa. Aprendí a cantarlo de memoria cuando tendría tres o cuatro años, me lo enseñó mi tío.