Otro aspecto habitualmente no tenido en cuenta por quienes “historian” el tango en su “etapa de música prohibida” (léase en el deslinde de los siglos XIX y XX), es la faz industrial-comercial (en resumen, DINERO) involucrando al tango. Su desconocimiento -o falaz ocultamiento- los lleva a teorizar sobre ambientes exclusivamente marginales donde habría nacido, evolucionado y permanecido hasta entrado el siglo XX.
Inauguramos la sección de articulos en la que los usuarios podrán enviar cualquier texto de ficción de su autoría. Incluiremos cuentos, poesía, personajes imposibles, fábulas, etc... siempre en torno a la temática tanguera. Como prólogo a esta sección, les invito a leer este fragmento del Primer Manifiesto del Surrealismo escrito en 1924 por André Breton, que viene a ser algo asi como una apología de la imaginación. Espero que su lectura resulte estimulante.
Irma me recibió en su departamento del barrio de Núñez, después de varios intentos frustrados ya que un par de veces que la había llamado me había dicho que hacía demasiado calor. Por fin un día lluvioso la llame y accedió a recibirme. Cuando llegué, nos sentamos, me sirvió un vaso de agua y empezamos a charlar.
(Nota de SentirTango: Si no leiste todavía la primera parte de este artículo te recomendamos hacerlo antes cliqueando aquí)
Gardel protagoniza entonces -decía- cada letra de sus tangos de tal forma, que tal vez el público termina asimilando la interpretación con la realidad, o con su fantasía de la realidad, que para el caso da lo mismo, desde luego que no en el plano consciente.
Decir que el Tango es un objeto sexual no parece disparatado.
Empezar a pensar en que existe una supervaloración sexual psicológica de este objeto amado que se extiende inevitablemente a todo lo que con él se halla asociado, sería parafrasear al mismísimo Freud cuando escribía allá por el 1905, sobre las aberraciones sexuales, en sus "Tres Ensayos para una Teoría Sexual".